Caracoles de la Abuela
13,50 €Caragols como los hacía la abuela — tres días de depuración, cocidos en caldo de hierbas. La verdad sobre los caracoles mallorquines.
Enthält: Moluscos
El lugar donde la gastronomía mallorquina cobra vida — con sabor, tradición y pasión.
Cocina mallorquina auténtica
En Es Muntant cocinamos con ingredientes locales y recetas que han pasado de generación en generación. Desde la parrilla a la leña hasta el pescado fresco del día, cada plato cuenta una historia mallorquina. A pocos minutos de Palma, en el barrio tradicional de Establiments.
Seis sabores, una misma tradición — descúbrelos uno a uno.
01 / 06
Carnes y pescados asados sobre brasa de leña de olivo. Entrecote, cordero, lubina, sepia y verduras de temporada — el sabor que sólo da el fuego.
02 / 06
Lubina, dorada y sepia recién llegadas de la lonja. Cocina mediterránea sin atajos: pescado entero, hierbas frescas, aceite de oliva mallorquín.
03 / 06
El auténtico variat mallorquí: una mezcla de tapas tradicionales para compartir y descubrir la isla en una sola mesa. Pequeños platos, grandes sabores.
04 / 06
Paella mixta, paella negra y paella de marisco. Por encargo, hechas al momento con caldo casero y arroz bomba. Mínimo dos personas.
05 / 06
Pan mallorquín tradicional con sobrasada, camaiot y queso Mahón. Nueve variantes incluyendo el exclusivo Pa amb Oli Muntant con ali oli casero.
Reservas
Reserva recomendada de jueves a sábado.
Pa amb Oli
Pan payés mallorquín con tomate, aceite de oliva y sal — y nueve maneras distintas de terminarlo. Preparado fresco cada día, siempre con ingredientes de la isla.
Qué es la cocina mallorquina
La **cocina mallorquina** nace del cruce de tres herencias y un terreno. La raíz es catalana — la conquista de Jaume I en 1229 trae las técnicas de la cuina catalana, entre ellas el sofregit, la picada y los arroces de olla. Antes ya estaba el legado árabe de los ocho siglos andalusíes: el cultivo de la almendra, el azúcar, los cítricos y las especias dulces (canela, comino) que definen platos como el arròs brut o el gató d'ametlla. La influencia francesa llega con los Borbones y la presencia mahonesa de británicos en Menorca — la mahonesa, la mostaza, técnicas de pastelería refinadas.
Sobre esa base se acumula una cocina de isla. Lo que se cocinó durante siglos era lo que daba el secano (almendra, oliva, cereal), la huerta (tomate de ramellet, pimiento, hortaliza de invierno), el corral (cerdo, conejo, cordero) y el mar (peix de la llonja). La carne de cerdo se conservó con sal y pimentón en sobrasadas y butifarrones; el aceite, en garrafas; el tomate, colgado del techo en racimos.
La pieza definitoria es la cuina d'aprofitament — la cocina de aprovechar lo que hay. Las sopas mallorquinas nacen del pan seco que sobra; el arròs brut hierve restos de carne con un puñado de especias; el frito mallorquín aprovecha las asaduras del cordero recién sacrificado. Cada plato es respuesta a una pregunta concreta: ¿qué hago con esto antes de que se eche a perder? La respuesta, repetida durante siglos en cocinas particulares, ha producido la cocina que hoy se sirve en restaurantes como Es Muntant.
Ocho ingredientes que definen la cocina mallorquina
Sin estos ocho ingredientes la cocina mallorquina no existe. Cada uno tiene su origen, su denominación y su forma de usarse. La diferencia entre un plato mallorquín correcto y uno bueno casi siempre está aquí.
Embutido crudo curado de cerdo negro mallorquín, pimentón dulce y sal. Pasta untable, color rojo intenso, curación entre dos y seis meses según el calibre. Con Indicación Geográfica Protegida desde 1996. Se come cruda untada en pan, se funde sobre la brasa hasta que llora aceite, se incorpora a guisos como el arròs brut. Lo que diferencia una sobrasada cualquiera de la sobrasada de Mallorca es el cerdo —idealmente porc negre— y el pimentón. Sin esos dos elementos es otro embutido.
Embutido cocido de cerdo, parecido a la morcilla pero sin sangre y con la grasa visible en mosaico. Se hace con la carne y el tocino que sobran de la matanza, prensados y embutidos en estómago de cerdo. Se cuece y se cura. Se sirve en lonchas finas como aperitivo o sobre pa amb oli. Acompaña al variat mallorquí en cualquier mesa que se precie. Es un primo cercano de la sobrasada — comparte cerdo y matanza, pero técnica distinta y textura distinta.
Aceite de oliva virgen extra de Mallorca, con Denominación de Origen desde 2002. Variedades principales: mallorquina (suave, dulce) y arbequina (más afrutada). Almazaras en Sóller, Caimari, Felanitx. Se usa para todo — para freír, para crudo, para conservar. Un aceite mallorquín de calidad tiene aroma a almendra verde y notas a hierba. La diferencia con un aceite industrial está en la primera cucharada cruda sobre pan: nada que ver.
Variedad mallorquina de tomate pequeño, racimoso, de piel gruesa, que se cuelga en racimos del techo de las cocinas y aguanta meses sin nevera. Es el tomate del pa amb oli y del sofregit. Se restriega sobre el pan tostado: la pulpa entra en la miga y la piel se queda en la mano. La temporada va de junio a diciembre; los ramellets bien colgados llegan a Pascua. Sin ramellet, no hay pa amb oli.
Pimiento rojo dulce, secado al sol y molido para hacer el pimentón mallorquín — el que tiñe la sobrasada y el sofregit. Distinto del pimentón de la Vera (más ahumado): el mallorquín es más suave, más rojo, con dulzor. Se cultivaba en huertos familiares y se molía en molinos de pueblo; hoy queda producción artesanal en Felanitx y comarca. Cuando un sofregit toma color rojo intenso sin amargor, casi siempre es porque tiene pebre mallorquí.
Almendra de Mallorca, mezcla de variedades (Vivot, Pou, Verdereta) que combinan dulce y un toque amargo. La isla está cubierta de almendros — más de cinco millones de árboles según el último censo. La ametla mallorquina entra en el gató d'ametlla, en el helado de almendra, en las sopas, en el turrón de Navidad. La diferencia entre una almendra industrial y la mallorquina recién molida está en el aceite: la fresca no sabe rancia. La industrial sí.
Pescado fresco de la lonja de Palma — la subasta diaria que abre a las cinco y media de la mañana donde los restauradores eligen lo que ha entrado esa noche. Lubina, dorada, sepia, gallo, salmonete, cap-roig, raor en su temporada corta de septiembre. Lo que llega a la mesa el mismo día tiene textura, sabor y precio que no se replican con pescado congelado. Cuando un restaurante de Mallorca dice fresco del día, debería poder decir el nombre del barco.
Queso de vaca de Menorca con Denominación de Origen Protegida. Forma cuadrada por la tela de algodón en que se prensa, corteza anaranjada por el aceite y pimentón con que se frota durante la curación. Se hace en versiones tierno (semi-curado) y curado (más de cinco meses). Acompaña pa amb oli en todas sus variantes y se ralla sobre pasta con sobrasada. Aunque sea de Menorca, en Mallorca se considera ingrediente propio — las dos islas comparten más cocina que las separa el mar.
Seis técnicas tradicionales
Las técnicas son pocas y antiguas. Lo que las distingue es la paciencia con la que se aplican. Un sofregit hecho en cinco minutos no es sofregit; un cordero a la brasa de gas no es cordero a la leña. Los nombres viajan, los resultados no.
Brasa de leña de olivo, encina o almendro — nunca gas. La carne y el pescado pasan dos veces por el fuego: primero a fuego fuerte para sellar, después retirados al borde para que se hagan por dentro. La diferencia con el gas es el humo aromático y la radiación: el gas asa, la leña cocina y perfuma. En Mallorca la parrilla es el método para entrecote, cordero, sepia, lubina y verdura de temporada. Sin la leña, sólo es una plancha.
Horno de bóveda de ladrillo refractario, calentado con leña hasta que las paredes guardan calor para horas. Se usa para hornear coques, asar lechona (porcella rostida) y cordero, terminar las sopas, hacer pan moreno. La temperatura no se regula con un termostato — se regula moviendo el plato más cerca o más lejos de las brasas. Es la técnica que da la corteza dorada y la miga húmeda al pan moreno mallorquín, y la piel crujiente al cordero.
Base de cocina catalanomediterránea: cebolla picada fina cocinada a fuego suave durante treinta o cuarenta minutos hasta caramelizar, después tomate rallado y, según receta, ajo, pimentón, hierbas. Es la base del arròs brut, las sopas, los guisos de carne y los arroces. Si se hace en menos de veinte minutos, no es sofregit — la cebolla tiene que perder toda el agua y dorarse. La diferencia entre un guiso correcto y uno bueno casi siempre se decide aquí.
Conservación en vinagre, aceite, ajo, hoja de laurel y pimentón, que aplicada a pescado, perdiz, conejo o caballa permite guardarlos varios días sin nevera. Técnica anterior al frigorífico, hoy gastronómicamente recuperada por su sabor. El escabeche mallorquín es discreto en vinagre — el toque ácido, no agresivo. Acompaña ensaladas, se sirve frío como tapa, prolonga la temporada de los pescados azules. Necesita reposo: mínimo veinticuatro horas en nevera para que asienten los sabores.
Conservación con sal — la técnica que da sobrasada, camaiot, butifarrón, jamón curado y los pescados secos como el bacalao. La sal extrae el agua del producto e impide la proliferación bacteriana, permitiendo curaciones de meses o años. En la cocina mallorquina la salazón es la base de la matanza —el día de noviembre o diciembre en que se mataba el cerdo y se hacían los embutidos para todo el invierno. Hoy continúa en carnicerías rurales y obradores familiares.
No es una técnica con nombre formal, sino el principio del tumbet: cada verdura se fríe en su propia sartén, en su propio aceite, en su propio tiempo. Patatas primero, escurridas; berenjenas después, escurridas; pimientos al final. Después se monta en capas con salsa de tomate concentrada y se termina al horno. La diferencia con freírlo todo junto está en la textura: el tumbet bien hecho tiene cada verdura tierna pero firme. Si sale aguado, no se aplicó el método.
Cuatro tradiciones horarias
El reloj gastronómico mallorquín tiene cuatro paradas. Aunque se simplifican en horarios turísticos, cada una conserva su carácter en las casas y en los restaurantes que respetan la tradición.
Segundo desayuno a media mañana, entre el café temprano y la comida. En la mesa: pa amb oli con sobrasada, llonganissa o queso, un trozo de coca, un café cortado o una caña pequeña. En el campo siempre fue la comida sólida del trabajador después de tres horas en la finca. En Es Muntant servimos pa amb oli desde las nueve, justo para esta franja.
La comida del día. Estructura tradicional: primer plato (sopa, ensalada o arròs), segundo plato (carne o pescado de la brasa, frito, tumbet, guiso), postre y café. Es el momento del menú del día —en Es Muntant servimos uno de miércoles a sábado—, de las paellas familiares del domingo y, en general, del fuego al máximo en la cocina. La sobremesa con licor casero es parte del ritual.
Merienda de media tarde, sobre todo en familia. Suele ser dulce: un trozo de gató d'ametlla, una rebanada de coca de patata, un cuartet o un par de rubiols. Acompañado de café o, en verano, granizado de almendra. En los restaurantes mallorquines de toda la vida la berenada de tarda no aparece en la carta como tal, pero el pastel está siempre listo si lo pides.
Cena más ligera que la comida del mediodía. Pa amb oli en sus nueve variantes, variat para compartir, una sepia o lubina de la brasa, sopas mallorquinas en invierno. Las familias mallorquinas cenan tarde —rara vez antes de las nueve—, los restaurantes prolongan el servicio hasta las once. En Es Muntant la cocina cierra a las once de la noche, la brasa media hora antes.
Procedencia
Pescado de la Lonja, tomate del Mercat, sobrasada del carnicero del pueblo — los ingredientes no viajan mucho antes de llegar a su mesa.
Mesa reservada · cocina encendida
La cocina mallorquina sabe distinta cuando la come en su sitio: brasa de leña de olivo, tomate de ramellet del día, sobrasada del carnicero del pueblo. Establiments — cinco minutos al norte de Palma.
4.2★ en Google · 2166 reseñas · Cocina mallorquina por tradición
Anclas turísticas
Distancias y tiempos a los puntos de referencia que más buscan los visitantes en Mallorca. Calculadas en línea recta + factor de carretera.
Desde Restaurant Es Muntant
Catedral gótica del siglo XIII en el centro de Palma, frente al mar.
Aeropuerto principal de Mallorca, IATA PMI.
Punto de llegada de los cruceros del Mediterráneo occidental.
Castillo gótico circular del siglo XIV con vistas a la bahía de Palma.
Hub de transporte: Tren de Sóller, metro de Palma y autobuses TIB regionales.
Plaza central del casco antiguo, mercadillo de artesanía.
Pueblo de montaña, antigua cartuja donde residió Chopin. UNESCO.
Pueblo vecino, final del Camí des Correu (GR-221).
Pueblo costero rodeado de montañas y naranjales — destino del Tren de Sóller.
Pueblo costero de la Tramuntana sobre terrazas de cultivo.
Nuestros clásicos
De la brasa al pa amb oli pasando por los variats — los clásicos de la cocina mallorquina, cada plato con su propia historia.
250 g a la parrilla de leña de olivo
Más información
Ali oli casero + sobrasada
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Plato isleño tradicional con cordero
Más información
Con sobrasada, camaiot y queso Mahón
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Caracoles a la manera de la abuela
Más información
Plato vegetariano de verduras a la mallorquina
Más informaciónPreguntas frecuentes
Las preguntas que más nos hacen — sobre la cocina mallorquina, los platos, el restaurante, cómo llegar y qué esperar.
De la cocina
Caragols como los hacía la abuela — tres días de depuración, cocidos en caldo de hierbas. La verdad sobre los caracoles mallorquines.
Enthält: Moluscos
Jugoso entrecote de ternera de 250 g, asado lento sobre brasa de leña de olivo — el plato principal de la parrilla.
Frito Mallorquín — asaduras de cordero con patatas, pimientos e hinojo silvestre. El plato dominical honesto de la isla.
Nuestro plato estrella: arroz cremoso con gambas y cordero — una combinación única de mar y montaña. Solo lo encontrarás en Es Muntant.
Enthält: Crustáceos
EL pa amb oli más auténtico: sobrasada torrada al toque de miel, camaiot a la plancha y queso Mahón sobre pan mallorquín tradicional. Puro Mallorca, hecho como manda la tradición.
Enthält: Gluten, Leche
Nuestro pa amb oli exclusivo: con ali oli casero, pimientos fritos y la combinación de embutidos de la casa. La especialidad que solo encontrarás en Es Muntant.
Enthält: Gluten, Huevos
Tumbet — berenjena, patata y pimiento por capas con salsa de tomate, terminado al horno de leña. La arquitectura vegetal de Mallorca.
Miércoles a domingo: 08:00 – 22:30
Lunes y martes cerrado
Horarios de cocina
Aperitivos: 09:00 – 12:00
Comida: 13:00 – 16:00 (Parrilla: 16:30)
Cena: 19:00 – 22:30
Sobre nosotros
Restaurant Es Muntant es un negocio familiar en el barrio tradicional de Establiments, a pocos minutos al norte de Palma. Cocinamos con recetas que han pasado de generación en generación —Frito, Tumbet, Caracoles, Pa amb Oli— e ingredientes de proveedores de la isla: pescado de la lonja, sobrasada del carnicero del pueblo, tomate del Mercat.
La brasa funciona con leña de olivo, no con gas — el sabor que sólo el fuego da. A los clientes habituales, senderistas, ciclistas y vecinos los conocemos por el nombre.
Tradición
Recetas pasadas de generación en generación.
Parrilla a la leña
Leña de olivo, no gas — la brasa auténtica.
Producto local
Lonja, Mercat, sobrasada del carnicero del pueblo.
Negocio familiar
En Establiments, con cariño por la isla.
Cómo llegar
Estamos en el barrio tradicional de Establiments, a sólo cinco minutos en coche del centro de Palma. En coche por la Carrer d'Esporles, en autobús con la línea 4 (TIB) desde Plaça d'Espanya, o caminando entre los olivos al norte de la ciudad.
Dirección
Carrer d'Esporles 233, A (Norte)
07010 Palma, Illes Balears
Teléfono
Reseñas
4.2 / 5 — 2166 Bewertungen
“Everything was great, from start till the end of the night. Live music was amazing. Pa amb oli was more than great — the best I have ever eaten on Mallorca. I am grateful for good food and a beautiful night.”
Sertan Eren BAKIR
8 de noviembre de 2025
“Steaks cooked right in front of you on the wood-fired grill. Delicious food, friendly service, great Sunday lunch.”
JD L
30 de octubre de 2025
“Great food as usual, but importantly excellent service. Attentive and helpful to my 89-year-old mother — they helped her every step of the way. We always leave very happy.”
Paula Swanborough
25 de septiembre de 2025
“El servicio es lo que realmente destaca en este restaurante. Los camareros son muy profesionales y conocen la carta perfectamente. Siempre dispuestos a ayudar y recomendar platos. Volveremos.”
Alberto Gil
13 de noviembre de 2024