El tumbet mallorquín es el plato vegetal por excelencia de la cocina mallorquina. Un guiso de verano, frío o templado, hecho con lo que da la tierra: patatas, berenjenas, pimientos y tomate de ramellet, todo frito por separado y montado en capas con salsa de tomate. Sale del horno con el tomate concentrado en lo de abajo y las verduras tiernas pero firmes.
Es plato de la huerta: nace cuando los tomates de ramellet están en su punto, entre julio y septiembre. Fuera de temporada se hace con tomate pera, pero pierde brillo. Vegetariano de origen, también funciona como guarnición de un cordero a la brasa o un pescado al horno.
La técnica es simple: cada verdura tiene su sartén y su tiempo. Lo que se gana en paciencia se pierde si se simplifica.