El frito mallorquín de cordero es el plato más mallorquín que existe. Cordero recién sacrificado, patatas, pimientos, hinojo silvestre y la guindilla justa para que pique sin tapar. Es plato de cuchillo y plato de fiesta, plato de matanza y plato de domingo.
Se hace en una sartén honda, todo en el mismo aceite y por orden. Las patatas y los pimientos primero —se reservan—, las asaduras al final, fuerte y rápido. Se vuelve a juntar todo con el laurel, el hinojo y un chorrito de vino blanco que recoge los jugos del fondo.
La receta es sencilla. La diferencia la hace el producto: cordero del día, hinojo silvestre fresco si es la temporada y aceite de oliva virgen extra mallorquín. Si te falta el hinojo, mejor espera a la primavera.