El gató de almendra es el postre más mallorquín que existe. Un bizcocho denso y húmedo, hecho sólo con almendra molida, huevo, azúcar, ralladura de limón y una pizca de canela. Sin harina, sin levadura — la almendra es la harina, las claras montadas son la levadura. Lo que sale del horno es algo entre bizcocho y mazapán, dorado por fuera, jugoso por dentro.
Servido siempre con helado de almendra al lado. La combinación —el bizcocho tibio y el helado frío— es el postre clásico de los restaurantes mallorquines de toda la vida. En las casas se hace los domingos, en los restaurantes se hace todo el año, en las pastelerías se vende en porciones.
La diferencia entre un gató corriente y uno bueno está en la almendra. Mallorquina, recién molida, con un toque de almendra amarga si se consigue. Lo demás es técnica básica de bizcocho.