El pa amb oli mallorquín es el desayuno, la merienda y la cena de la isla. Cuatro ingredientes: pan moreno mallorquín, tomate de ramellet maduro, aceite de oliva virgen extra de Mallorca y sal. Eso es todo. Lo que viene después —sobrasada, queso de Mahón, jamón serrano, aceitunas trencades— son acompañantes que se añaden al gusto.
No es una receta, es un acto. La técnica está en el restregón: tomate de ramellet maduro, partido por la mitad, presionado contra el pan tostado hasta que la pulpa entra en la miga y la piel se queda en la mano. Después, aceite de oliva sin contar y sal en escamas.
Plato de mesa compartida y de aprovechamiento — pan que tiene un par de días, tomate que aguanta colgado tres meses, aceite y sal que están siempre. Por eso el pa amb oli aparece en cualquier momento del día y en cualquier mesa mallorquina.