La coca mallorquina es la versión salada de la coca de la isla — el pan plano fino con trampó (tomate, pimiento, cebolla) por encima, horneada en horno de leña. Es el bocado de bar de toda la vida — coca y vermut a media mañana, coca y cerveza al final del día.
Esta receta es la base. Con el trampó tienes la coca clásica de verano. Si la cocas más, puedes cubrir con sobrasada y miel para una variante de invierno, o con acelgas y piñones para una más antigua de tradición norteafricana.
Lo que define una coca buena: masa fina como un papel, trampó bien escurrido, horno bien caliente. El resto se aprende haciéndola un par de veces.